Madrid, 12 enero de 1819
Querido Luis: por la tuya de hoy quedo en satisfacerte a su tiempo de los nú[mero]s q[u]e salgan premiados en los sorteos de la lotería moderna.
En esta ocasión, para·q[u]e sepas anticipadamente el pormenor de lo ocurrido en el entierro de S[u] M[ajestad] la reyna, te remito el adjunto suplemento de la gaceta, q[u]e está del todo circunstanciada la ceremonia q[u]e hubo.
S. M., no obstante de una conocida aflicción, q[u]e no podrá disimular con todo su carácter, a los nueve días de la infausta muerte de su cara esposa, acompañado de las sere[nísima]s y s[eño]res infantes, salió en paseo público. Antes de estos días solamente salían como a particulares con una berlina y por una puerta escutada a la Casa de Campo, en donde paraban poco porq[u]e todo le fastidiaba.
En el cumplimiento del mismo día 9, según ley o costumbre del reyno, se dice q[u]e el consejo le indicó q[u]e se dignase pensar en tomar nuevo estado para asegurar la succesión de la corona.
Esto, no obstante, q[u]e se presenta algo ridículo, con todo q[u]e no dexo de creerlo por las muchas o·más cosas originales q[u]e se acostumbran practicar con la muerte de una persona r[ea]l, conforme te lo explicaré detalla[da]mente a la vista.
Finesas a los de casa y juntos seguir bien como lo desea el buen afecto de tu hermano,
Pedro