Breda, 20 sep[tiem]bre de 1824
S[eñ]or d[o]n Luis Freixas
Mi apreciado amigo y compañero: no dudo sabrás ya mi traslación del monast[eri]o de Amer a este de Breda q[u]e efectué a últimos del pasado agosto en razón de la falta de salud q[u]e he esperimentado siempre en aquel país, originada de la insalubridad del clima, tan propenso a tercianas de q[u]e no he podido liurarme ni siquiera un solo año de los diez q[u]e en él he permanecido.
Bien hubiera querido q[u]e mi traslación me hubiese proporcionado otras ventajas a más de la salud, pero no estuvo en mi mano, ya porque otros motivos de conveniencia me obligaban a dexar aquel país lo más pronto posible, ya porq[u]e en aquel entonces los cabildos de los monast[eri]os q[u]e tanto y me hubieran gustado más p[o]r todos estilos, no se determinaron a proveer sus mongías simples vacantes y así fue q[u]e me decidí por este a falta de otra, perjudicándome mucho en mis intereses a causa de ser estas mongías miserabilísimas y estar los comestibles mucho más caros q[u]e no en Amer, de modo q[u]e no se puede vivir solo con casa puesta y así vivo con un primo hermano mío monge oficial.
Lo hallo muy triste por no haber sociedad alguna, en razón de ser la población muy reducida y todos sus habitantes son alfareros, cuio comercio forma la riqueza del país y, si te convienen algunas cargas de pucheros, ollas y cazuelas de todos tamaños, me será fácil el proporcionártelas.
Este monast[eri]o está situado a la falda de Montseny y, por la misma razón, no es nada frío, antes sí muy caluroso en verano. Tiene muy buena vista, buenos paseos y mejor agua. Dista una hora larga de Hostalrich, cinco de Areny y unas doce de Bar[celo]na, así q[u]e si alguna vez desde Bar[celo]na te animas a visitar este desierto, me hallarás dispuesto como siempre. A manifestarte mi afecto y satisfacción de disfrutar de tu amable compañía, pudiendo en este mi nuevo destino disponer de todas mis facultades, lo mismo que en cualquier parte.
Dirás al amigo Ferrer q[u]e tome esta por propia, hasta q[u]e desocupado le escribirá directam[en]te, pero q[u]e me figuro q[u]e ya no hará caso de mi por tener un tío abad.
Amigo, voy ahora a proseguir las pretenciones de mi carrera con todo empeño, pues q[u]e me parece ser ya hora de salir de la clase de soldado razo o cadete, después de 20 anyos de servicio sin la menor recompensa más q[u]e la antigüedad y quiero aprovechar la ocasión en que está abierta la puerta, no sea q[u]e p[o]r un accidente imprevisto se retrase y me cogiese fuera.
A falta de ocupación me entretengo en aprender el francés, siendo mi maestro la gramática y mi primo, q[u]e lo habla bien, y escribe regularm[en]te p[o]r haber estado dos o tres años en aquel país.
Cuando me escribas, dirige las cartas por Bar[celo]na, S[a]n Celoni, Breda y así no se estraviarán.
Memorias a todos los compañeros en general y, en particular y sin olvidar a todos los de tu casa, recibe el cordial afecto de tu íntimo amigo,
Domingo