Madrid, 28 enero de 1840
Mi estimado Perico: mi resfriado, que va ya pasando, me priva de contestar por mi mismo a la tuya de 17 del actual, pero no puedo menos de decirte que si la opinión del abogado Roviralta la huviese consultado con los gallegos de la Puerta del Sol se hubieran reido a carcajadas y, conocedoras de los trámites judiciales entre las que algunas son del Sup[rem]o Tribunal de Justicia. Si el abogado Roviralta se hubiese penetrado de este negocio, siendo así que para ello no se necesita más que un regular raciocinio, hubiera conocido desde luego que la presente cuestión ya no corresponde a las partes, sinó que se trata de dar cumplimiento a una orden del Supremo Tribunal de Justicia, sin que las mismas partes sean dueñas de atemperarse a una providencia más o menos acomodaticia, porque esto depende esclusivamente del mismo Supremo Tribunal, por lo que no solamente repruebo la opinión del abogado Roviralta, sinó que te mando sin réplica ni escusa ninguna que como apoderado mío y representante en esa empresa te opongas a cualquiera presentación de solicitud o conformidad, porque la obligación de la empresa no es otra que la de activar el que ese intendente dé el debido cumplimiento a las órdenes del repetido Supremo Tribunal de Justicia, pues que cuanto remitiese la empresa sobre el particular no solamente sería nulo, sinó que yo me avergonzaría de presentar tal documento.
Lo referido hasta aquí me hace temer de si la tercera orden del predicho tribunal que remití a la empresa en 14 del actual por conducto tuyo, se habrá acaso vuscado un medio como paliarla, dejándola de cumplimentar y presentándola vajo las prevenciones que yo hize. Si tal hubiese sucedido, desde ahora te prevengo que sin consultar con abogados y solamente a nombre de la empresa, y aún cuando el socio de ella no conviniese en semejante idea, te presentarás tu con un escribano al mismo intendente y, con el recado anticipado de urbanidad, le dirás que tienes encargo especial de hacer levantar un testimonio por mano de un escribano que te acompañe y me le remitirás inmediatamente a fin de poder cumplir con el compromiso que he contraído, sin tener que hacer caso de la ignorancia, pastelería o no sé qué del abogado Roviralta y, desde ahora, te digo que, al paso que reconozco los buenos sentimientos de d[ic]ho señor, también advierto que para negocios de empeño no es de más a propósito. Yo puedo asegurarte que ha sido la risa y vurla de cuantos han sabido este negocio.
Adjunta va una carta para la empresa, que está sin f[ec]ha, para que tu la pongas según mejor te convenga y con arreglo a la conducta que haya observado ese malvado de Puigmartí. Entérate bien de su contenido dirigido a que se me hagan los correspondientes fondos, no solamente para cubrirme de mis desemvolsos y retribuciones, sino también para la continuación y conclusión de este negocio. Si, como es de esperar, Puigmartí te contestase que lo escribirá a Safont, debes tu decirle que en esa hay la razón social con dos socios, o sea, mis representantes. Que la resolución que tomen los dos es la que debe prevalecer, no solamente por formar mayoría y porque el otro socio ha retirado sus poderes, sino también porque la empresa está obligada a proveer de fondos al que está al frente de ella en esta corte, el cual no ha percivido un solo maravedí de sus adelantos y retribuciones y que, por lo mismo, si a vuelta de correo no me hace la correspondiente remesa de la cantidad que le prefijo, o bien que te la entregue para mi es lo mismo, le requerirás inmediatamente diciendo que siendo yo uno de los socios con interés igual al de cualquier otro y el que con motivo de los poderes que la misma empresa me otorgó, con la circunstancia de ser socio de ella, así como por sus autorizaciones que constan de correspondencia por medio de las cuales he contraído mis compromisos, le hace responsable de este negocio, suponiendo que le abandona por no querer hacedr desembolsos y no correr las contingencias del mismo por las vicisitudes q[u]e ofrece.
Los dos puntos que refiere la presente carta se cumplirán puntualmente sin pretesto ni escusa ninguna, pues que el resultado de ellos quiero verle a vuelta de correo con la remisión de sus documentos.
Se repite siempre tuyo, tu aff[ectísi]mo padre,
Pedro