Alcalá de Henares, 4 noviembre de 1829
Muy s[eño]r mío y dueño: el 30 llegamos a Madrid buenos, g[racia]s al S[eño]r, pero limpios de bolsillo, pues que al entrar al reyno de Valencia nos sorprendieron los ladrones al amanecer y nos robaron # los diez y siete que éramos más de quinientos duros y, al no haber sido novicios en su # o al no haber tenido miedo, nos robaban # de otro tanto, fueron muy atentos, pues q[u]e ni una palabra ni ademán hicieron que nos pudiese infundir temor y a dos señoras q[u]e teniamos por compañeras les permitieron quedarse en el coche. En lo demás del viage no ocurrió cosa particular. El día primero del corriente llegamos a ésta, en donde hemos hallado a los amigos quejosos por haber precindido de la cáthedra y veo que en parte tienen razón y, mejor pensado, no debíamos hacerlo, ahunq[u]e no hubiese sido más que para regentarla un par de dias. Todo el mundo siente que Ventura no haya venido y no más que todos.
En Madrid se preparan grandes cosas para la entrada de S[u] M[ajestad] la reyna. Los de Cádiz han enviado dos cientos mil pesos fuer[te]s para contribuir a festejar a S[u] M[ajestad]. En todo el camino # fueron los preparativos que vimos el mejorarse la carretera fue # más notable. Los infantes d[o]n Fran[cis]co y Carlota vienen a la cap[ita]l por Zaragoza.
En el convento de franciscos de ésta está preparándose todo para el capítulo g[enera]l que ha de celebrarse en la víspera de la Pascua del Spíritu Santo. Parece su no comparecerán más que los esp[añole]s e italianos, los demás en comisión. Se dice se volverá a elegir al p[adre] Cirilo [...]