Madrid, 11 abril 1849
Mi estimado padre: he remitido a u[sted] un ejemplar del programa político que hemos publicado. Supongo que lo habrá u[sted] recibido y espero que me dirá si ha sido bien o mal acogido en esa villa. Estoy buscando dinero para plantear un periódico en el cual difunderemos las doctrinas del programa.
El sello que envié a u[sted] no comprendo cómo puede tener los defectos que u[sted] dice, cuando delante de mi se han gravado con él las targetas que han merecido la aprobación. Si alguien le ha dicho a u[sted] esto, desde ahora co[n]firmo que no lo entiendo; si es el juicio de u[sted] le anuncio que lo rectificará el día que lo ensaye.
Dije a u[sted] que los créditos que me envió nada valen, según el pasear de las oficinas. Según las noticias que se reciben aquí de Cataluña la facción va a desaparecer muy pronto. Si es así quizás este verano haga una incursión en el Ampurdán.
No tenga cuidado Antonio por lo que me dijo de Alenda; como procedo siempre teniendo por guía el honor estoy tranquilo respecto de cuanto puedan decir gentes villanas y mal nacidas como Alenda. He escrito a Díaz con extensión sobre este particular.
Su hijo af[ectísi]mo
Aniceto