Belmonte, 10 de junio de·1822
Mi muy querido y apreciadísimo hermano: sin carta tuya hace más de dos meses, noticioso de·las circunstancias de esa provincia y, particularmente de·lo acayecido en esa y en la ciudad de Cervera, no puedo menos de manifestarte el mucho cuydado e inquietud que me tienes, por lo que te suplico me escrivas si disfrutáis de salud todos los de casa y me digas si, como miliciano nacional, has tenido que ponerte al frente de tu batallón y batirte con el Trapense, pues en esta se miente mucho y, de consiguiente, nos cuentan las cosas de tres o quatro maneras y nos hacen creer mil patrañas. Por lo que espero me dirás con ingenuidad lo que ha·pasado en esa y la cituación en que se·halla nuestra provincia.
Oy he visto en uno de·los papeles públicos que el abogado Cabeza se·halla en·el priorato mandando 500 facciosos, lo que no he querido creer por no suponerle tan tan mentecato y capas de una empresa tamaña. En esta provincia de Cuenca, por haora estamos con tranquilidad. Dios quiera que así continuemos. Yo sigo disfrutando de mi licencia indefinida y sentiría mucho tener que montar a caballo, pues ya me he echo a mi poltrona y cada día me va gustando más la abogacía, a·pesar de las pocas pesetas que corren. En·fin, Dios quiera que gosemos de·completa salud y se serenen estas cosas.
Mi muger y Pepe me encargan te dé esp[resione]s afectuosísimas, a ti y toda·la familia, y que digas a Luisita nos alegraremos tenga felices días de su santo patrono y deseándoos yo mil felicidades, queda·muy tuyo este, tu verdadero hermano, que te ama de corazón.
Gaspar M[arí]a de Jover
PD: mil vesos a las niñas.