Bar[celo]na, 5 de maio de 1821.
S[eñ]or d[o]n Ramón M[arí]a de Jover.
Estimado herm[an]o y amigo: convaleciente aún y sin haber salido a misa después de nueve semmanas de enfermedad y convalecencia, tremula aún la mano, me valgo de la de Salvador para incluirte la adjunta esquelita del amigo Besora. Ella te instruirá de su objeto y tú mismo conocerás el interés que me tomo para·que sea complacido en cuanto la just[ici]a lo permita y haya arbitrio.
Mucho he pensado con vosotros cuando estaba abatido en la cama y de ello te daría una idea la energía con que dicté a Ramón la carta de madre en los instantes en que empezaba ya a respirar. Mi convalecencia es impertinente, larga y penosa, por la suma debilidad que, al paso que me precisa a tomar continuamente alimento, me tiene en la cárcel de mi casa, sin poder tomar el sol ni el ayre.
Espero con todo que me restableceré prontam[en]te, pues tengo ganas de comer y conozco que voy cobrando cada día maiores fuerzas.
Saludo con todo el corazón a mi señora madre y no olvido a las hermanas y cuñados y tú recibe todo el afecto de este, tu aff[ectísi]mo.
Vent[ur]a Viala